domingo, 25 de febrero de 2018

Creados los Comités de seguimiento de la calidad del aire de la Aglomeración de Gijón y de Asturias-Central

Se han publicado en el BOPA del 21 de febrero de 2018 las dos resoluciones:


  • Resolución de 7 de febrero de 2018, de la Consejería de Infraestructuras, Ordenación del Territorio y Medio Ambiente, de tercera modificación de la Resolución de 10 de noviembre de 2014, de la Consejería de Fomento, Ordenación del Territorio e Infraestructuras, por la que se crea el Comité de Coordinación y Seguimiento de las actuaciones contra la contaminación que se desarrollen en ejecución del Plan de Mejora de la Calidad del Aire en la Aglomeración de Gijón ES0304. [Cód. 2018-01767]
  • Resolución de 7 de febrero de 2018, de la Consejería de Infraestructuras, Ordenación del Territorio y Medio Ambiente, de cuarta modificación de la Resolución de 10 de noviembre de 2014, de la Consejería de Fomento, Ordenación del Territorio y Medio Ambiente, por la que se crea el Comité de Coordinación y Seguimiento de las actuaciones contra la contaminación que se desarrollen en ejecución del Plan de Mejora de la Calidad del Aire en la zona ES 0302 Asturias-Central. [Cód. 2018-01768]
Más información sobre los planes de Calidad del Aire

miércoles, 7 de febrero de 2018

Estas fueron las zonas con mayores picos de contaminación de partículas en enero

La estación situada en la punta Liquerique, que mide la calidad del aire en el entorno del puerto deportivo, registró más días con superaciones de PM10 que la del Lauredal.

[FUENTE: ELENA G. BANDERA, La Voz de Asturias, GIJÓN 06/02/2018: https://www.lavozdeasturias.es/noticia/gijon/2018/02/05/fueron-zonas-mayores-picos-contaminacion-particulas-enero/00031517858909575456199.htm]

La contaminación atmosférica de Gijón por las partículas en suspensión, que históricamente viene siendo notoria en la zona oeste de la ciudad con El Lauredal lamentablemente como referente en toda Asturias, tuvo sus mayores picos de enero en los barrios de La Arena y Cimavilla. Con valores incluso por encima de los registrados por la estación que mide la calidad del aire en El Lauredal.

En el caso de La Arena, la estación ubicada en la avenida de Castilla marcó el pico más alto del primer mes del año en Gijón el pasado 3 de enero a las nueve de la noche, al alcanzar los 372 microgramos de PM10 por metro cúbico de aire. Y en Cimavilla, con la estación de control de l ubicada en la punta Liquerique, en una zona abierta al mar, se registraron hasta siete días con superaciones de los valores permitidos para este contaminante.

Las partículas PM10 son las que presentan una mayor capacidad de acceso a las vías respiratorias de las personas agravando por ejemplo los casos de asma y de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). Pese a que no existe un umbral por debajo del cual no se hayan observado daños para la salud, la normativa establece que el valor límite diario sea de 50 microgramos por metro cúbico de aire, que no podrán superarse en más de 35 ocasiones por año.

Seis días no validados en Cimavilla.

En el caso de la estación de la punta Liquerique, hay que tener en cuenta además que no se validaron los datos de seis días del mes de enero, «que coincidieron además con días malos de contaminación», indica Fructuoso Pontigo, de la Coordinadora Ecologista d’Asturies, en la que guardan y analizan todos los días del año los datos disponibles de todas las estaciones de Asturias.

Pico 10 Cimadevilla 18-1-18


En la estación del Lauredal, que registró el mes pasado seis días con superaciones de los valores permitidos de PM10, se validaron los datos de todos los días. «Habrá que saber por qué en El Lauredal no se borra ninguno y en la estación de Liquerique no se validan los datos de una quinta parte de los días del mes», indica, «el día 17 de enero, por ejemplo, fue un día con muchos valores altos y no consta como válido». Los valores diarios de los contaminantes son recogidos y validados por la Administración autonómica para ser derivados al Ministerio de Medio Ambiente, que a su vez los remite a la Comisión Europea, que vigila que en las regiones de la Unión Europea no se excedan los valores máximos permitidos de contaminación. Si se exceden, los territorios -como ocurre estos días con Avilés y otras ciudades españolas- se enfrentan a sanciones en el caso de que no adopten medidas inmediatas.

En La Arena, siempre de noche y, en Cimavilla, por las tardes

La contaminación atmosférica de enero en Gijón, pese a picos considerables y a una mayor presencia de las partículas PM10 en barrios que hasta ahora no se imponían a los valores de la zona oeste, no fue tan mala como la de otros meses. «Ha sido un mes relativamente bueno, con poco nivel de contaminación y muy estable», valora Pontigo, que recuerda que la lluvia hace desaparecer las partículas PM10 y que los valores de referencia son el doble de los recomendados por la Organización Mundial de la Salud.

Pico 10 Arena 21-1-18

«Así y todo los superamos y es un problema continuo de Gijón», añade, explicando que lo más sorprendente de este pasado mes de enero fueron precisamente los altos valores puntuales registrados en La Arena, siempre por las noches, y en Cimavilla, siempre por las tardes. Doce de los 31 días del mes se registraron, de hecho, picos desmesurados en la ciudad, siempre también en las estaciones de La Arena, Cimavilla y El Lauredal. «No ha habido días malos como otros meses y, aunque no sabemos qué sucedía, fue muy habitual que a las ocho o a las nueve de la noche la estación del Lauredal cantara casi todos los días», indica Pontigo.

La Arena concentró los peores picos del mes

Si el mayor pico fueron los 372 microgramos de PM10 por metro cúbico de aire del 3 de enero a las 21 horas en La Arena, los siguientes peores valores del mes volvieron a ser en el mismo barrio el 16 de enero a las 20 horas (245 microgramos por metro cúbico) y el 5 de enero a las 5 de la mañana (211 microgramos por metro cúbico). En todo caso, en Cimavilla, el 15 de enero se alcanzaron a las dos de la tarde 212 microgramos por metro cúbico y, por debajo de 200, el 4 de enero a las 13 horas (195 microgramos por metro cúbico) y el 23 de enero a las 16 horas (186 microgramos por metro cúbico).

Todos ellos picos superiores a los registrados en El Lauredal, que alcanzó su valor más alto el 12 de enero a las 21 horas con 170 microgramos de PM10 por metro cúbico de aire. Otros días con valores puntuales muy por encima de los 50 microgramos por metro cúbico fueron el 14 de enero, con un pico de 132 a las cuatro de la tarde en Cimavilla; el 17 de enero, con dos superaciones puntuales de 146 en El Lauredal a las 20 horas y de 143 en La Arena a las 17 horas; el 21 de enero con 114 en El Lauredal a las 23 horas y, por último, el 22 de enero en La Arena con 130 microgramos de PM10 por metro cúbico a las 19 horas.

Datos oficiales de calidad del aire. Información en tiempo real




domingo, 21 de enero de 2018

Asturies por un aire sano se reune con distintos responsables políticos

Los pasados días 18 y 19 de enero de 2018 tuvieron lugar sendas reuniones con el consejero responsable de Medio Ambiente y con eurodiputadas y representares de diversos grupos políticos.

El objetivo de ambas reuniones era trasladarles nuestra exigencia de medidas reales y contundentes contra la contaminación con un control exigente de los incumplimientos continuos de la normativa vigente.

Reunión en la Consejería 18/1/2018

Por parte de la Consejería asistieron el Consejero de Infraestructuras, el Viceconsejero y la Directora General de Prevención y Control Ambiental.

Por parte de la Plataforma Asturies por un Aire Sano asistimos 10 representantes de los concejos de  Castrillón, Carreño, Corvera, Gijón, Gozón y Oviedo. Como portavoz actuó Adrián Arias (presidente Federación de Asociaciones de Vecinos (FAV) de Gijón).
Fernando Lastra, Benigno Fernández y Elena Marañón,  con los miembros de la Plataforma. /  P. LORENZANA (El Comercio)
Fernando Lastra, Benigno Fernández y Elena Marañón,
con los miembros de la Plataforma. /  P. LORENZANA (El Comercio)

En primer lugar intervino el consejero para reconocer que había un problema de contaminación atmosférica en Asturies pero que iban a hacer todo lo posible por reducirlo.

Adrián Arias explicó que el problema de la contaminación es un problema que afecta a gran parte de Asturias y que su origen era principalmente industrial, como reconoce la propia Consejería.

A continuación expone el asunto de los cambios de ubicación de las estaciones de medición de contaminación. El consejero dice que no se pueden cambiar de sitio las estaciones sin un informe técnico de un organismo oficial que acredite la idoneidad del cambio, que cambiarlas sin ese trámite podría invalidar todas las mediciones de la estación. El organismo habilitado para realizar esos informes es el Carlos III. La idea original es que este instituto hubiese realizado el informe sobre los cambios de ubicación de las estaciones en el 2º semestre de 2017 pero sus técnicos no estuvieron disponibles y se pospuso para el 1er. semestre de 2018. La consejería acatará las conclusiones de ese informe y colocará las estaciones conforme al  mismo.

Más información

Reunión con las eurodiputadas 19/1/2018

La reunión tuvo lugar en los locales de la Federación de Asociaciones de Vecinos (FAV) de Gijón.

Asistentes

Representantes políticos
  • EQUO Asturies: Eduardo Campomanes, en representación de Florent Marcellesi, Grupo de los Verdes/Alianza Libre Europea. Miembro, entre otras, de la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género. Más información.
  • PSOE: Javier Ballina Díaz, asistente del eurodiputado Jonás Fernández Miembro, entre otras,  de la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios. Más información.
  • Izquierda Unida: Luis Miguel Fernández Romero (IU Gijón) y Ángel M. García Vega (IU Carreño), en representación de la eurodiputada Ángela Vallina, Grupo Confederal de la Izquierda Unitaria Europea/Izquierda Verde Nórdica. Miembro, entre otras, de las Comisiones de Desarrollo Regional y de la de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género. Más información
  • Podemos: Estefanía Torres Martínez, Grupo Confederal de la Izquierda Unitaria Europea/Izquierda Verde Nórdica. Miembro, entre otras, de la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria; Tania González Peñas, Grupo Confederal de la Izquierda Unitaria Europea/Izquierda Verde Nórdica. Miembro, entre otras, Comisión de Transportes y Turismo; Héctor Piernavieja, diputado en la Junta General del Principado; David Alonso Medina, concejal del Ayuntamiento de Gijón y 5 personas más.
No asistieron los representantes de los grupos siguientes:
  • Foro: Doña Carmen Fernández Gómez, Diputada de la Junta General del Principado. Se disculpó antes de la reunión por no poder asistir.
  • Partido Popular: María Fe Gómez Alonso, Diputada de la Junta General del Principado.
  • Ciudadanos: Diana Sánchez Martín, Diputada de la Junta General del Principado.
Se ha de reseñar que hubo un problema en la convocatoria debido a un error en la dirección de la FAV que se remitió a los convocados y por el que se reiteran las disculpas a las personas afectadas.

Plataforma Asturies por un aire sano (AxAS)
 
Por parte de la Plataforma Asturies por un Aire Sano asistimos representantes de los concejos de  Avilés, Castrillón, Carreño, Corvera, Gijón, Gozón, Oviedo y Siero. Como portavoz de la Plataforma actuó Adrián Arias (presidente Federación de Asociaciones de Vecinos (FAV) de Gijón).

Principales conclusiones

La reunión comenzó señalando la representación de la Plataforma la gravedad del problema que se sufre en Asturias, en especial en su zona central,  y se plantearon a los representantes políticos tres cuestiones iniciales:
  • Cuál es su diagnóstico de la situación de la calidad del aire en Asturias,
  • Acciones a tomar en breve plazo con efectos visibles reales
  • Qué posibilidades ven de acción política conjunta y coordinada en favor de la calidad del aire y de apoyo a la iniciativa de AxAS de trasladar el problema a la Unión Europea. 
Como principales conclusiones pueden extraerse la coincidencia en el diagnóstico; las dificultades para encarar el problema; la necesidad de actuar de manera contundente tanto en el corto, como en el medio y largo plazo; la necesidad de una actuación consensuada, que sume esfuerzos; y por último el apoyo a trasladar a la Unión Europea el problema para exigir también la implicación de nuestros representantes ante Europa y la propia exigencia de responsabilidades a la Unión Europea en este grave problema de salud pública.




viernes, 19 de enero de 2018

¿Cómo podemos conseguir municipios más saludables?

Nuestro bienestar, nuestra salud, depende de las condiciones sociales, económicas, políticas, ambientales, culturales, educativas, geográficas y sanitarias del lugar donde vivimos, crecemos y nos relacionamos. Para garantizar un bienestar adecuado es necesario el esfuerzo coordinado de diferentes sectores que trabajan en el territorio: educación, transporte, igualdad, obras públicas, urbanismo, sistema sanitario, servicios sociales, medio ambiente…

Estas buenas condiciones garantizan la aparición de menos problemas de salud y una mejor evolución, calidad de vida y pronóstico en el momento que pudiera aparecer alguna enfermedad. El esfuerzo de garantizar estas buenas condiciones depende de diferentes protagonistas que viven y trabajan a nivel local (Marchioni, 2013): las diferentes administraciones, los recursos técnicos y de una forma importante y fundamental la propia ciudadanía.

De forma resumida, estas serían algunas recomendaciones para conseguir municipios más saludables siguiendo algunas de las evidencias científicas disponibles en la actualidad*:

– Municipios que participan y que cuidan. Aquellas comunidades que tienen mayor nivel de cohesión, un alto nivel de cuidados (materiales e inmateriales), más sentido de pertenencia al lugar en el que viven, mejores redes sociales y de apoyo y más tejido asociativo son comunidades con un mayor nivel de bienestar. La soledad crónica tiene tanto riesgo como fumar 15 cigarrillos al día. Mejorar las redes sociales y generar comunidades cohesionadas hace que las personas puedan vivir más años y que los años que se viven de más sean con buena salud.

El papel de la ciudadanía es además clave en el cuidado y en el uso responsable y adecuado de los serviicos públicos ( por ejemplo en el uso adecuado de los servicios de salud, educativos o sociales).

– Garantizar un buen sistema educativo. Tener un buen sistema educativo es un elemento fundamental para garantizar el bienestar y la salud de una comunidad. Una educación de calidad tiene efectos en evitar las desigualdades, mejorar la autoestima y formar a mejores ciudadanas y ciudadanos.

De forma general, por cada euro invertido en educación se recuperan ocho euros en términos de beneficios de salud. Un buen sistema educativo favorece más protección ante la aparición de conductas violentas (violencia machista o acoso escolar), favorece conductas más saludables y reduce riesgos de aparición de enfermedades cardiovasculares y diabetes en la vida adulta.

-Igualdad efectiva y equidad de género. Establecer políticas e intervenciones activas que, en los municipios, faciliten la igualdad legal y efectiva entre hombres y mujeres. Establecer medidas para que todas las actuaciones contempladas anteriormente – en educación, empleo, oferta cultural, sanidad…- se realicen en términios de igualdad entre mujeres y hombres y con una perspectiva de equidad: con más atención para aquellas personas que por sus características más lo necesitan.

– Garantizar empleo y garantizarlo en condiciones de calidad. Tener un empleo y poder desempeñarlo en buenas condiciones tiene un efecto beneficioso para la salud.

Los problemas de desempleo, precariedad, salud laboral o estrés (por no tener trabajo o por tenerlo en malas condiciones)  están altamente relacionados con problemas de salud mental, enfermedades cardiovasculares y otras enfermedades crónicas.

– Más movilidad activa, entornos más “paseables”. Favorecer espacios, y un diseño seguro y agradable de nuestros pueblos y ciudades que favorezcan que las personas podamos caminar más o utilizar más transporte activo como la bicicleta. Generar condiciones para el trabajo, el ocio y el tiempo libre que permitan que las personas realicen más movilidad activa, y puedan integrar la actividad física en el día a día.

En un estudio del King´s Fund publicado en 2015 en el Reino Unido, se señala que por cada libra invertida en favorecer el uso de la bicicleta como medio de transporte cotidiano, el Sistema Nacional de Salud recupera 4 libras reduciendo costes de salud. Si Inglaterra tuviera una infraestructura en bicicletas similar a la de Holanda, se podrían ahorrar 1,6 billones (con b) de libras al año al Sistema Nacional de Salud. Más aún:  en este mismo estudio se valora que por cada persona que dejara de utilizar el coche en su rutina diaria para desplazarse y lo hiciera caminando o en bicicleta, se podrían ahorrar unos 870 euros por persona al año (en términos de beneficios para las personas,  en costes al Sistema Nacional de Salud y en reducción de la contaminación atmosférica).
Además, este tipo de medidas tiene un impacto demostrado en mejorar la supervivencia, la calidad de vida y la disminución de incidencia de muchas enfermedades (como las cardiovasculares y diferente patología tumoral).

– Sistema sanitario público, universal y de calidad. La sanidad pública y universal es un elemento imprescindible para garantizar la prevención, los cuidados y la atención sanitaria a la población. Uno de los elementos que garantiza que el sistema sanitario sea adecuado es que tenga un sistema de Atención Primaria fuerte y de calidad.
Existe abundate evidencia científica que demuestra que un sistema sanitario que pone en el centro del mismo a la Atención Primaria es más eficiente, reduce las desigualdades en salud y obtiene mejores resultados de salud en la población.

– Viviendas dignas. La vivienda tiene un impacto importante en el bienestar fundamentalmente en grupos poblacionales como son la infancia y las personas mayores. Tener hogares dignos y seguros está relacionado con mejor calidad de vida, menos accidentes, mejoras de las relaciones sociales y disminución en el absentismo escolar y laboral.

– Más y mejor transporte público. Generar políticas municipales (y autonómicas) que favorezcan un transporte público económico, accesible, integrado y de calidad.

Cerca del 80% de los viajes en coche que se hacen para distancias menores de 8 kilómetros podrían realizarse caminando, usando la bicicleta o utilizando un transporte público (Cabinet Office Strategy Unit 2009). En aquellos casos en que sea necesario un transporte de motor, sería enormemente positivo favorecer el uso del transporte público.

– Disminuir la contaminación del aire. Establecer políticas para el control y la regulación de emisiones, favorecer movilidad y el uso de transportes públicos, invertir en diseños urbanos sostenibles y energías renovables.
La contaminación del aire está relacionada con varias causas de mortalidad prematura. Disminuir la contaminación del aire incrementaría 11 años de vida en personas que de otra forma morirían prematuramente.

– Disminuir las desigualdades sociales y económicas. Diferentes estudios, realizados en lugares muy diversos del mundo, señalan las desigualdades sociales y económicas como un elemento que genera enfermedad y mortalidad prematura evitable. Comunidades con menos desigualdades económicas son comunidades más saludables.

– Equidad. Es decir, que las intervenciones anteriores lleguen a todas y todos pero proporcionalmente a quien más las necesita. Tener una mirada de equidad en todas las intervenciones. Tener en cuenta que las intervenciones mencionadas llegan a los grupos de personas que por motivos de edad, género, situación económica, clase social, nivel educativo, aspectos culturales, orientación/identidad sexual o diversidad funcional más lo necesiten.

* Algunas de las recomendaciones han sido extraídas de los siguientes documentos:


Para más información sobre la situación de salud en los diferentes municipios de Asturias consultar la página web del Observatorio de Salud en Asturiashttp://obsaludasturias.com/

Fuente: Cofiño Fernández, Rafael : ¿Cómo podemos conseguir municipios más saludables? Texto publicado en la sección de salud del periódico La Nueva España viernes, 19 de enero 2018 https://saludcomunitaria.wordpress.com/2018/01/23/como-podemos-conseguir-municipios-mas-saludables/


Contaminación: más allá del aire inspirado


Félix Payo Losa
Alegato en favor de una forma más sana de producción y de convivencia entre el ser humano y la ecosfera

El pasado mes de septiembre en Madrid se pusieron en marcha medidas de restricción del tráfico en el casco urbano como tratamiento circunstancial frente a la contaminación provocada por las emisiones de vehículos y las calefacciones alimentadas por combustibles fósiles: carbón, gas natural y petróleo (gasoil). Estas medidas iniciales suscitaron fuertes protestas de la oposición política municipal. Sin embargo, frente a las medidas similares adoptadas con posterioridad apenas ha habido protestas. Parece entenderse que los ciudadanos y los políticos están aceptando, de una u otra manera, que las medidas contra la contaminación de la atmósfera pueden ser eficaces, aún en circunstancias provisionales. Este hecho sugiere que la lucha contra la contaminación de una forma activa y decidida está ganando posiciones y permite un cierto optimismo al abordar estos problemas.

En ciertos círculos científicos europeos se especula con la idea de que la contaminación de la atmósfera es un problema "de los otros", "lejano", no nuestro. Fue un gran biólogo y ecologista norteamericano, Barry Commoner (1917-2012), quien participó en la Segunda Guerra Mundial y fue candidato a la presidencia de Estados Unidos en las elecciones de 1980, el que alertó sobre la gravedad de la toxicidad de las dioxinas y compuestos tóxicos persistentes. En sus publicaciones, argumentaba que las tres principales causas de la degradación de nuestro entorno son la superpoblación, el aumento de la riqueza y los avances tecnológicos. Commoner sentó las bases para que numerosos investigadores europeos demostraran que la contaminación de la atmósfera de las ciudades en términos de partículas (PM microgramos/metro cúbico de aire inspirado) producía incrementos en los índices de mortalidad y una elevación del número de pacientes con bronquitis, rinitis, asma y enfisema que requerían atención médica urgente en centros de salud, coincidiendo con los episodios de contaminación atmosférica. Estos efectos de la contaminación del aire que se respira se mostraron especialmente graves en niños y en adultos con enfermedades crónicas, principalmente cardiacas y respiratorias. En estas últimas décadas se ha descrito una enfermedad del corazón provocada específicamente por la inhalación crónica de la atmósfera contaminada.

Commoner ha hecho unas aportaciones lúcidas y originales sobre los problemas del medio ambiente. Se relacionan las causas directas del deterioro ambiental y se asocian con sus implicaciones sociales, económicas y políticas. Son los cuatro principios ambientales de Barry Commoner, que ponen las bases de las ciencias ambientales modernas.

1) Todo está relacionado con todo lo demás. La naturaleza es compleja y funciona a través de un gran número de ciclos interrelacionados y dinámicos que dan estabilidad y hacen que todo sirva para algo. En la naturaleza no existe el concepto de desecho, mientras que en los procesos industriales sí. Estos desechos no cumplen una función en los ciclos naturales, sino que los perturban y generan deterioro y contaminación. En la actualidad, tibiamente se están elaborando evaluaciones de impacto ambiental para entender estos efectos antes de iniciar un proyecto productivo. Pero casi siempre todo acaba poniendo parches y con una incapacidad manifiesta de sustituir los intereses particulares por la prevención.

2) Todo va a dar a algún lado. Durante mucho tiempo se quiso pensar y actuar como si las descargas, emisiones y residuos desaparecieran por arte de magia. Después se pasó a reconocer que sí se incorporaban al medio ambiente, pero se suponía que se diluían de tal manera que su amenaza desaparecía (la solución a la contaminación es la dilución). Las evidencias dan ejemplo tras ejemplo de lo contrario: el recalentamiento del planeta por acumulación de gases de invernadero; la gradual desaparición de la capa de ozono por la acumulación de clorofluorurocarbonos; la acumulación de sustancias tóxicas en los ríos, lagos y mares, en el aire y en los suelos; la lluvia ácida que se genera por la acumulación de gases en la atmósfera (SO2, NOx ) y que acidifica lagos y suelos, a veces lejos del punto de emisión; la acumulación de hidrocarburos, dióxidos de nitrógeno y partículas en el aire urbano, acumulación de contaminantes en los seres vivos (mercurio, plomo, dioxinas). Además del deterioro ambiental, se produce pérdida de suelos, pérdida de bosques, pérdida de ecosistemas naturales, pérdida de biodiversidad (esto es, pérdida de especies animales y vegetales que se han extinguido por acción del hombre). Estos efectos son en gran medida irreversibles.

3) Nada es gratis. Cualquier actividad que desarrollemos sobre la tierra para nuestro sustento, bienestar o capricho tiene un coste. Esto ha tratado de ignorarse. El resultado es que los costes ambientales no los paga quien los produce, sino que se repercuten sobre todos, en general, y sobre quienes resultan directamente afectados, en particular. Gran parte de nuestras actividades productivas de la tecnología moderna serían antieconómicas si los costes ambientales se consideraran. Muchos de los costes ambientales son impagables: la pérdida de suelos agrícolas, la contaminación irreversible de los mares, el sufrimiento de las personas que padecen enfermedades causadas por la contaminación. Barry Commoner calcula que si la industria química de los Estados Unidos hubiera tenido que pagar la destrucción de todas las sustancias que produjo en 1990, habría abonado un monto diez veces mayor que sus propias utilidades. Es decir, la industria química de Estados Unidos habría sido incosteable si hubiera cumplido con sus obligaciones ambientales.

4) La Naturaleza es más sabia. El hombre, en su lucha contra la Naturaleza, deteriora la atmósfera y no puede sostener la vida humana. Así, quien ha vencido es la Naturaleza y la especie humana desaparecerá del planeta. Pero la ecosfera recuperaría su salud en algunos miles de millones de años para seguir su vida sin nosotros. Tenemos que tornar a una forma más sabia de producción y de convivencia entre nosotros y la ecosfera. Una forma más sensible, compleja y simbiótica con respecto al resto de la Naturaleza.

Fuente: Un artículo del doctor Félix Payo Losa, La Nueva España 19.01.2018: http://www.lne.es/salud-repositorio/2018/01/19/contaminacion-aire-inspirado/2224625.html

lunes, 15 de enero de 2018

Trabajo y cambio climático: hacer sindicalismo como si nos fuera la vida en ello

Elegir entre mantener tu puesto de trabajo o cerrar una central térmica enormemente contaminante es una elección complicada. Imposible. Absurda.

CONTRA EL DILUVIO
Activista participante en el bloqueo a una mina gigante de lignito
en Alemania. Foto CC: Fabian Melber


Iberdrola anuncia el cierre de sus dos últimas centrales térmicas en Asturias y Palencia. CCOO y UGT hablan de la pérdida de empleos, de agonía económica en la región, de una “demagogia excesiva contra el carbón”. Los grupos ecologistas lo celebran, piden más pasos en esta dirección y resaltan que solo la planta de Lada, la de Asturias, genera el 20% de las emisiones de centrales térmicas en el territorio. Ante estas circunstancias, se podría pensar que existe una contradicción insalvable entre el ecologismo y el sindicalismo en ciertos sectores económicos. Si así lo parece se debe a que hace ya unas cuantas décadas perdimos una batalla importantísima.

No demos rodeos: es verdad que elegir entre mantener tu puesto de trabajo o cerrar una central térmica enormemente contaminante es una elección complicada. Imposible. Absurda. De hecho, y aquí está parte del problema, la gran victoria política del capitalismo en las últimas décadas ha consistido en trasladar el eje del debate ecologista a una dimensión personal, sectorial en el mejor de los casos. Todos somos más o menos responsables de la cuestión ecológica, como “ciudadanos del mundo”, y por lo tanto todos debemos sacrificarnos. Aquí, como pasa tantas veces, hay un grano de verdad oculto en un campo de mentiras.

Es cierto que vamos a tener que cambiar de manera profunda la manera en la que vivimos, y que eso atravesará nuestros hábitos y preferencias personales. Pero es todavía más cierto que la responsabilidad ecológica hoy en día no recae en todo el mundo por igual. La diferencia es tan enorme que, como explica Connor Kilpatrick, en la década de los 70 los asesores de grandes grupos empresariales comentaban alarmados que la cuestión medioambiental podía “convertirse en la base para un ataque general contra todo el sistema industrial…  la base para un ataque universal contra las instituciones empresariales privadas”; la fuerza del mensaje ecologista estaba precisamente en que la mayor parte de la culpa de la contaminación se podía atribuir a un pequeño grupo de villanos cuya riqueza y poder les convertían en excelentes cabezas de turco.

Esta oportunidad dorada para un ataque universal contra el capital se acabó redirigiendo con éxito notable hacia una batalla dentro de la propia clase trabajadora, una batalla entre su aspiración por vivir de su trabajo y su aspiración a no morir envenenada. Una batalla, por cierto, que la derecha y sus medios son capaces de instrumentalizar con una precisión quirúrgica. No hay más que pensar en el falso debate del que se nos informa de manera machacona cada vez que las buenas gentes de Madrid deben, supuestamente, elegir entre la asfixia o utilizar su coche en una sociedad construida de arriba a abajo alrededor del motor de combustión.

Es una estrategia exitosa. Se pinta a la izquierda como moralista, alarmista, con ganas de entrometerse en la vida privada de los demás, de coartar su libertad. La derecha y el capital son los amigos del hombre de la calle, que ya tiene suficiente con mantener su trabajo de mierda como para que ahora le digan que se preocupe del cambio climático o de buscarse la vida para llegar al trabajo a tiempo sin usar el coche. La verdadera raíz de la desidia o el negacionismo ante la crisis ecológica no es la ignorancia, o no únicamente, es el verlos como una amenaza contra nuestra ya precaria seguridad económica. No es que a nadie le importe, o que nadie esté dispuesto a luchar. Es que nadie quiere arriesgarse, perder todavía más. Y no parece haber manera posible de ganar desde una perspectiva individualista y atomizada.

Es fácil proponer la solución en abstracto: la única salida pasa por hacer que el sindicalismo, y en general toda lucha social y política, haga de la cuestión ecológica un tema central. A esto se le podría sumar la cuestión de género, la precarización del trabajo, el impacto de las nuevas tecnologías o el peso creciente de sectores olvidados por el sindicalismo tradicional. Los retos son muchos y complicados, y casi se puede entender que algunos elijan atrincherarse en sus reinos menguantes antes que reinventarse para volver estar a la cabeza de la batalla laboral.

Sin embargo, el problema específico de lo ecológico es incluso más dramático: cada año se hace más evidente que nos dirigimos a un callejón sin salida. El capitalismo requiere de un crecimiento ilimitado cuyo efecto colateral es la devastación medioambiental y la eliminación progresiva de puestos de trabajo necesarios. Cada vez habrá menos trabajos estables, peor pagados, más alienantes. Cada vez será más difícil la elección entre la supervivencia colectiva a largo plazo y el llegar a fin de mes. Las derrotas colectivas generan debilidad, y la debilidad genera la falta de confianza y combatividad que a su vez llevan a nuevas derrotas. Es un círculo vicioso del que es difícil salir, pero del que tenemos que escapar a toda costa.

Si las respuestas en abstracto suelen ser fáciles, las soluciones concretas suelen ser mucho más complejas. ¿Qué puede y debe hacer el sindicalismo en esta situación de emergencia? Para empezar, podemos hablar del tema, como repetimos tanto en Contra el Diluvio: seamos sindicalistas o no, poner el cambio climático sobre la mesa es un paso necesario. Las reivindicaciones concretas variarán sin duda según el lugar de trabajo, pero Daniel Tanuro propone ciertas líneas generales en positivo en una entrevista reciente: la reducción de la jornada laboral sin pérdida salarial; la creación o potenciación de empresas públicas en ámbitos directamente relacionados con la cuestión climática como el transporte público, la energía renovable, la renovación urbanística y de ecosistemas; el control colectivo y democrático de la producción, etc.

También hay aristas complejas que no podemos obviar: los trabajos “problemáticos” en lo que se refiere al cambio climático (minería, automóviles, …) suelen tener mayor tasa de afiliación sindical y mejores condiciones laborales, todo lo contrario que los empleos que en teoría van en la buena dirección (energías renovables, cuidados…). En última instancia hay una serie de trabajos que, literalmente, deberán dejar de existir, y otros que debemos conseguir que existan o se potencien enormemente. El sindicalismo que necesitamos no puede dejar de lado a los trabajadores y las comunidades que dependen de los tipos de trabajo a extinguir, ni puede aparcar indefinidamente la cuestión climática para conseguir victorias puntuales.

¿Cómo podemos conseguir esa unidad de clase y lucha contra el cambio climático? La próxima vez que alguien intente enfrentar a “trabajadores” y “ecologistas”, a “conductores” y “peatones”, podemos decir lo siguiente: tenemos más en común que los que nunca aparecen en el debate. El capital va a hacer todo lo posible para que el trabajador de una central térmica en Asturias y la conductora frustrada por las restricciones de tráfico en Madrid perciban a la cuestión ecológica como una amenaza. No lo es. La amenaza es el sistema que les hace elegir entre su trabajo y su vida.

Todo lo que podemos esperar de las mejores intenciones del capitalismo por mitigar el cambio climático son ayudas públicas para la compra de un coche eléctrico y un panel solar en nuestra tumba. No es suficiente. Combatir el cambio climático necesita de todo nuestro esfuerzo productivo, de nuestro ingenio y dedicación. Necesitamos cada mano y cada cabeza trabajando por un fin común. Habrá que tirar abajo las barreras artificiales que mantienen a millones de personas en el paro, los incentivos suicidas que nos obligan a fabricar sin parar basura que nadie necesita ni puede permitirse. Habrá que cambiar cómo vivimos, cómo trabajamos, cómo nos relacionamos, cómo planeamos nuestro futuro. Y aquí sí veremos la verdadera contradicción insalvable, la que hay entre la inmensa mayoría y los que acabarán con todo por defender su derecho sagrado al beneficio económico. No es fácil dar un giro radical a esta situación, si no ya estaría hecho, pero no podemos esperar más para ponernos en marcha. La realidad, mal que nos pese, es que nos va la vida en ello.

Fuente: Antonio Maestre, Apuntes de clase, La Marea, 15/01/2018
https://apuntesdeclase.lamarea.com/analisis/trabajo-y-cambio-climatico-hacer-sindicalismo-como-si-nos-fuese-la-vida-en-ello/


viernes, 12 de enero de 2018

El veneno es veneno

Charles Gasparovic
Cada mes crece el número de estudios que muestran que la contaminación del aire es nociva, incluso durante exposiciones de corta duración o a niveles mucho más bajos que las directrices vigentes de la Unión Europea. 

En uno de los estudios publicados en diciembre de 2017, realizado por investigadores de la Universidad de Harvard de EEUU, se mostró que cuanto más sube la media diaria de partículas de diámetro menor de 2,5 micrómetros (PM2,5), más aumentan las muertes en una población de personas mayores, incluso a niveles por debajo de 10 microgramos por metro cúbico (µg/m3). Concretamente, cada incremento en la media diaria de 10 µg/m3 fue asociado con un aumento de alrededor de 1% en la tasa de fallecimientos.

En otro estudio, publicado en International Journal of Cardiology 250 (2018) 35–42, investigadores de la Universidad Autónoma de Barcelona mostraron una asociación muy similar entre PM2,5 o PM10 (partículas de diámetro menor de 10 micrómetros) y la frecuencia de ingresos hospitalarios y muertes por infartos cardiacos. De nuevo, cada aumento en la media diaria de 10 µg/m3 , de PM2,5 o PM10, fue asociado con un aumento de alrededor de 1% en infartos y en muertes.

Pero los asturianos no necesitan recurrir a Boston ni a Barcelona para comprobar que existe una relación entre polución y enfermedades en nuestras ciudades. El Principado llevó a cabo un estudio epidemiológico, Calidad del Aire y Salud en Asturias. Informe epidemiológico 2016 [pdf: http://cort.as/mF4H], que muestra que las subidas en los ingresos hospitalarios en Gijón, Oviedo y Avilés por razones respiratorias o cardiovasculares están asociados con picos de contaminación.

En definitiva, varios estudios de diferentes partes del mundo apuntan a la misma conclusión: sea cual sea la dosis, el veneno es veneno. Según la Comisión de Contaminación y Salud del prestigiosa revista Lancet, el cóctel de veneno que respiramos en la mayoría de las ciudades del mundo es la mayor causa ambiental de enfermedad y muerte, responsable de más de nueve mil millones de muertes prematuras en 2015 (Lancet, 19 octubre 2017).

Por eso es difícil comprender algunos comentarios de las responsables de medio ambiente de Gijón cuando aseguran que episodios de picos de contaminación - como los causados por el reciente incendio del desguace - no son causas de preocupación en la población, que lo único importante es que la media diaria de contaminación sea menor que una directriz. Estas responsables deben seguir la evidencia científica más atentamente y recordar que las directrices son establecidas no por los científicos sino por los gobiernos u otras organizaciones como metas para reducir los efectos dañinos de la contaminación, no para eliminarlos. Es una mala interpretación de ellas concluir que un valor de contaminación menor de una directriz es, de repente, “sano y seguro” en vez de perjudicial. Al fin y al cabo, el veneno es veneno y, según la ciencia, sí, es causa de preocupación.

Charles Gasparovic, investigador en neurociencia en la Universidad de Nuevo México, EEUU
Gijón, 8 enero 2018
Publicado en La Nueva España 12/01/2018

Otras intervenciones de Ch. Gasparovic en Gijón